PASTORAL DIA DE LA CARIDAD - 2009
Carta Pastoral del Sr. Obispo con motivo del Día de la Caridad - 2009.
El domingo, día 14 de Junio, la Iglesia nos propone volver de nuevo la mirada al gran misterio del Pan Eucarístico, para que, adorando la presencia real de Jesucristo en este Santísimo Sacramento, tengamos certeza plena de que Dios es Caridad.
Celebrar el Corpus Christi reaviva en nosotros la memoria del día en que nos injertamos en Cristo por el Bautismo, como nos dice S. Pablo: “pues si fuimos partícipes en la semejanza de su muerte, también lo seremos en su resurrección" (Rm 6,5. Desde entonces participamos todos de un mismo pan y de un mismo cáliz en la celebración de la Eucaristía, y compartimos una misma vida nueva que nos viene del Señor.
Pablo insiste en describir esta novedad de vida como una unidad profunda que surge entre aquellos que se incorporan a Cristo: "Todos vosotros sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; pues todos los que os habéis bautizado en Cristo, os habéis revestido de Cristo. Ya no hay judío o griego, esclavo o libre, hombre o mujer, pues todos vosotros sois uno en Cristo Jesús" (Ga 3,26-28); “porque en un solo Espíritu a todos nos bautizaron, para ser un solo cuerpo" (I Co 12, 13).
Esta unidad, vivida en el amor, está llamada a ser principio y anuncio de una sociedad abierta a la fraternidad con todos, pues todos son llamados por Jesucristo a una vida nueva de hijos y hermanos. También nosotros hoy debemos guardar la unidad con el vínculo de la paz (Ef 4, 3), formando una comunidad fraterna en la que la comunión cristiana de bienes sea una realidad cada día más visible en medio de nuestra sociedad.
En este sentido podemos comprender el lema escogido este aíío por Cáritas para el día de Corpus: "Si no quieres formar parte de una sociedad limitada, facilita laparticipación de todos", que viene a ser una llamada a la acogida y al reconocimiento generoso de nuestro prójimo, a la defensa de la vida de todos, ya desde el seno de su madre, y a la de cada uno para eliminar la marginación y la exclusión social.
Para todos nosotros es especialmente preocupante este año la situación de los parados, muchos de ellos hermanos nuestros en la fe y miembros del mismo Cuerpo de Cristo. Son bastantes más que hace un año y el futuro se sigue presentando oscuro, tanto en el campo como en la ciudad. Por eso, junto con la oración al Señor Sacramentado, estamos llamados con más urgencia a vivir la comunicación cristiana de bienes, a la que sirve en especial la colecta de Cáritas. Es importante además que sepamos compartir el trabajo, y apoyar y promover actividades e iniciativas económicas que generen trabajo entre nosotros.
Nuestra presencia fraterna debe servir para hacer posible una vida social más justa y más libre, más respetuosa de la dignidad y de los derechos fundamentales de toda persona, que promueva la solidaridad y la igualdad real entre todos los hijos de Dios. Porque nunca debemos olvidar que una sociedad con valores es una sociedad con futuro, como nos recuerda también el Cartel del día Nacional de la Caridad de este año.
La gran fiesta del Corpus Christi es día especial de Caridad, de su celebración pública en nuestras calles y de su manifestación concreta con todos los hermanos, y en primer lugar con aquellos más necesitados, en el cuerpo y en el alma. La Iglesia en su sabiduría no quiere que separemos nuestra fe en la Eucaristía de un amor efectivo por nuestro prójimo, siguiendo la clara enseñanza de Jesús: lo que hicisteis a uno de estos hermanos míos mas pequeños, me lo hicisteis a mí (Mt. 25,40). Unir la adoración del Cuerpo de Cristo con la acogida y la ayuda a nuestro hermano, presencia del Señor para nosotros, es por lo tanto dar el mejor testimonio de nuestra fe.
Que la participación en esta gran fiesta del Santísimo Sacramento, corazón desde siempre de nuestra ciudad y de nuestra Diócesis, fortalezca en todos la alegría de la fe, la constancia en la esperanza, y el aliento de una caridad que no pasa nunca.
+ Alfonso Carrasco Rouco
Obispo de Lugo

