Lecturas realizadas al comienzo y final de la procesión del pasado Jueves Santo-2005 por el cofrade Eliseo Fernández Bamio
Hermanos Cofrades y todos los que hoy estáis aquí presentes, sed bienvenidos esta tarde. Aquí está Cristo hoy y siempre en medio de nosotros, pidiéndonos que le acompañemos y le ayudemos.
AMBIENTACION
Gracias Jesucristo, por tu Pasión, tu Muerte y tu Resurrección. Gracias porque amas tanto al hombre que no nos has dejado solos en medio de nuestras muertes, debilidades, de nuestros dolores, de nuestros sufrimientos y enfermedades y has querido descender a lo más profundo de nuestro ser, para rescatarnos de todo eso y devolvernos a la vida. Te has entregado a nosotros sin ninguna reserva, lleno de suavidad hiciste pequeña tu grandeza. Te hiciste pecado por nosotros, lleno de misericordia para que nuestros pecados no nos apartasen de ti. Que esta Semana Santa no sea una más entre tantas, sino que abramos nuestra mente, nuestro corazón a tu amor y a tu misericordia.
Hombre o mujer que me escuchas, si hoy te encuentras cansado, abatido, si encuentras que tu vida no tiene sentido, te invitamos a que te abras al amor y a la misericordia de Dios, mira a la cruz, fue por ti y por mi, mira a aquel que dio su vida gratuitamente por ti y por mi y verás que Cristo aparece en medio de tus sufrimientos dándote paz, ánimo, fuerza e iluminando tu vida, dándole un nuevo sentido.
Y a ti Virgen María, gracias por tu Hijo Jesucristo. Gracias por tu amor desinteresado. Gracias por que con tu “Sí”, has hecho posible la redención humana. Venga el Señor con nosotros, si hemos hallado gracia a sus ojos, es cierto que somos pecadores, más ruega tú por nosotros y seremos su pueblo y su heredad.
Hermanos Cofrades y todos los que hoy estáis aquí presentes, sed bienvenidos esta tarde. Aquí está Cristo hoy y siempre en medio de nosotros, pidiéndonos que le acompañemos y le ayudemos. Dejemos que El vaya en medio de nosotros, miremos a esta imagen que nos revela, a un Dios y a un hombre que ha permitido ser traspasado por amor, dejemos que su sangre derramada por amor nos cubra a todos nosotros y vayamos como enviados suyos a llevar ayuda y consuelo a tantos hermanos nuestros que sufren, porque ahí sigue Cristo presente, vayamos a quitar los clavos que todos los días siguen atando y haciendo sufrir a tanta gente. Haciéndolo así, estaremos rindiendo el mejor homenaje a la Pasión de Cristo, porque estaremos siendo otros Cristos que hacen lo mismo que su Maestro, dar algo de nuestra vida para que otros también puedan vivir.
Hoy, día del amor fraterno, queridos cofrades, vamos a caminar, en silencio, pensando en esto, que la vida es camino, que juntos caminamos hacia una tierra nueva, donde ya no habrá llanto, ni dolor, ni amargura, ni tristeza, donde la muerte habrá sido aniquilada. Vamos a llevar presentes en nuestra mente a todos aquellos que nos precedieron en esta vida y en esta cofradía y que ya están gozando de la Vida sin fin, vamos a llevar presentes a todos nuestros semejantes, a todos los que hoy sufren, enfermos, ancianos, hombres o mujeres con una vida sin sentido, familiares, amigos o conocidos, a todos aquellos de los que nadie se acuerda. Comience la procesión.
FINAL
Señor Jesucristo, ¿qué es el hombre para que te acuerdes de él, el ser humano para darle poder? Lo hiciste poco menos que los ángeles, de gloria y honor lo has coronado. Todo lo sometiste bajo nuestros pies. Hasta tú, quisiste despojarte de tu rango de Dios y hacerte uno de nosotros. Viniste a ofrecernos tu amistad, tu compañía, tu amor y nosotros te hemos rechazado o tal vez no te hemos reconocido, nos hemos burlado de ti, te hemos azotado, y te hemos clavado en una cruz. Es cierto Señor, que muchas veces, no sabemos lo que hacemos. Por eso suplicaste a tu Padre, Padre perdónalos porque no saben lo que hacen. Nos creemos inteligentes, poderosos, sabios, autosuficientes e intentamos montarnos nuestra vida sin contar contigo. Pero la realidad es que nuestra vida es un soplo. Hoy estamos y mañana posiblemente no. ¿Cuántos vivieron el año pasado su última Pascua, aquí en la Tierra?, ¿Para cuántos será esta nuestra última Pascua, la Pascua del 2005?
Ayúdanos, Señor, a tomar nuestra vida en peso. La vida es camino, que nos conduce de nuevo a ti, de quien procedemos. Ayúdanos Señor, a encontrarnos contigo, en el camino de nuestra vida. Tú que has venido a buscar al que está perdido, a sanar al que está enfermo, a vendar nuestras heridas, a perdonar nuestros pecados, enséñanos a calcular nuestros días. ¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida?. Podremos tener las mayores riquezas de este mundo, disfrutar de todos los placeres de esta tierra, ser los más famosos o poderosos, que si Tú no estás en nuestra vida, nunca seremos verdaderamente felices, porque el corazón del hombre sólo lo puedes llenar Tú. Pero si Tú estás con nosotros, Dios Todopoderoso, Padre, Creador, y nosotros contigo ¿Quién contra nosotros? Ya podremos sufrir las mayores calamidades, persecuciones, estar enfermos, en paro, ser ricos o pobres, que nada, ni nadie podrá separarnos de tu amor, manifestado en Cristo Jesús, el cual siendo Dios se hizo hombre, y hecho hombre se humilló a si mismo, tomando condición de esclavo, obedeciendo hasta la muerte y qué muerte, muerte de malhechor, muerte de cruz. Por eso Dios, lo resucitó, lo exaltó y le dio el nombre más alto que existe. Cuantos hombres y mujeres, mártires que a lo largo de la historia han dado su vida y la seguirán dando por confesar esta verdad.
Ojalá todos nosotros, Señor, seamos contados entre ellos, no solo con nuestra muerte física y no solo con nuestras palabras sino también con tu ayuda y siguiendo tu ejemplo, con nuestras obras y nuestras muertes de cada día a nuestros gustos y apetencias, para que otros también puedan vivir. Que así sea.

