HISTORIA DE LA SEMANA SANTA LUCENSE (II)
Historia de la Semana Santa de la Ciudad de Lugo, publicada en una enciclopedia de editorial gallega,y realizada por nuestro hermano José Manuel Abel Expósito
5.- ACTUALIDAD.
Si bien es de generalizada opinión que en la postguerra tiene lugar una profunda transformación social que trae de la mano el resurgimiento de los cultos de la Semana Santa, quedarnos en esto sería simplificar el hecho de la transformación de los cultos públicos de la Iglesia lucense, pues otros condicionantes tienen que considerarse dentro de un estudio serio siendo éstos, si cabe, más trascendentales en el resurgir de las devociones penitenciales en una pequeña ciudad de provincias cono lo era el Lugo de los años 40, ciudad que empieza a crecer de la mano de amplios sectores del rural que incrementan el tejido urbanístico, demandando, el contribuir al vivir de cada día con sus costumbres y tradiciones más arraigadas. A esto se sumarán asimismo otras personas llegadas desde distintos puntos de la geografía española que también aportarán en el hacer de lo que serán los magníficos desfiles procesionales de la actualidad. Es pues un fenómeno rural-urbano como lo es la propia idiosincrasia de la ciudad de Lugo.
A.- EL SANTO SEPULCRO Y LA COFRADÍA DEL DESENCLAVO.
Bajo este marchamo nacerá la decana de las hermandades penitenciales con las que en la actualidad cuenta la Semana Santa Lucense. Podemos decir que nació esta hermandad en el año 1942, cuando doce penitentes acompañaron las imágenes de Ntra. Sra. de la Soledad y el Cristo Yacente del Santo Entierro. Era el día de Viernes Santo y estos doce primeros se unieron a los hermanos de la V.O.T (Venerable Orden Tercera), hoy en día llamados O.F.S (Orden Franciscana Seglar). Aunque el año siguiente no pudo salir a causa de una fuerte tromba de agua, según nos señala D. José Molejón en su obra “Las Cofradías de la Semana Santa en la ciudad de Lugo” (Servicio de Publicaciones de la Diputación Provincial, Lugo 2000). Se insistió en las actas de la primera junta directiva, principalmente en la celebrada dos años después el 26-III-1944, en la necesidad de crear una cofradía debido sobre todo al impacto que habían causado en la opinión pública lucense. En el mes de febrero de 1945 se reparten 1500 hojas de propaganda sumando los cofrades el número de 28, que vestían ropones y capuchones negros, costeados (según nos recuerda Molejón) por la ministra Dª Teresa Pallín Pedrosa y las hermanas Dª Cesárea Ventosiños y Dª Obdulia Tejada de Román.
En 1946 ya desfilaron 36 penitentes todos ataviados de ropones y capuchones costeados por la V.O.T. Será precisamente ese año de 1946 cuando el padre franciscano Quecedo, se entreviste con el capitán del cuerpo de caballería D. Ignacio de Otto y Torra, presidente a la sazón de la hermandad desde el año anterior, quien respaldará las ideas del franciscano comenzándose acto seguido a la redacción de los primeros estatutos de la cofradía. Recordar que D. Ignacio además de militar era letrado. Quisiera hacer aquí un inciso para recordar a aquellos jóvenes de los años 40 que habían padecido el tremendo drama de la guerra civil, a muchos de ellos les había encontrado este trance histórico al final de sus carreras universitarias, y se habían tenido que incorporar al ejército en lugares lejos de sus localidades de nacimiento. Si repasamos con detenimiento las actas de fundación de las cofradías encontraremos a muchas de estas personas a las que, creo, la ciudad de Lugo debe un merecido homenaje, homenaje al que sumamos a aquellos combatientes republicanos represaliados que vinieron a Lugo a “repetir” servicio militar, muchos de los cuales engrosaron las filas de esta y otras cofradías y de la Sección de la Adoración Nocturna Española haciendo gala de auténtica hermandad.
Los años posteriores a 1946 supusieron un notable incremento en el número de cofrades. En 1947 se cambió el nombre de la cofradía, que en principio se llamó del Santo Entierro, por el del Desenclavo. También en este año se formará la primera Junta Directiva presidida por D. Ignacio de Otto, y como consiliario al Rvdo. P. Miguel Quecedo Ortega. También en este año se presentarán los estatutos al prelado lucense Dr. Balanzá y Navarro. Estos estatutos serán aprobados con fecha 7-VII-1947 y conforme a ellos, el nombre de la cofradía será “del Santo Entierro” estando agregada como filial a la VOT. (capilla en la cual se guarda su paso procesional del descendimiento). Pero será el año 1948 cuando tenga lugar la primera salida con su paso titular, en concreto con fecha 26 de marzo de 1948 saldrá por las calles de Lugo por vez primera el paso nombrado del “Desenclavo” . El grupo escultórico es de grandes dimensiones 4,6m. de alto por 2,50 de ancho. Se organiza la composición en base a la descripción que nos da el Evangelio de San Juan: dentro de una disposición piramidal conseguida con seis imágenes, donde la principal es la del Cristo muerto que ocupa la parte central; detrás están Nicodemo y José de Arimatea, subidos en sendas escaleras de mano y depositando amorosamente el cuerpo inerte a los pies de María, María Magdalena y San Juan. Es un bellísimo conjunto, copia del paso del descendimiento del maestro Álvarez que sale en procesión en la Semana Santa Salmantina. La pieza se realizó en Santiago de Compostela en los talleres de Ángel Rodríguez y está ejecutado en madera de pinotea estucada y policromada.
Tras el fallecimiento del Sr. Otto en 1955 le sucede en la presidencia D. Manuel Sández Figueiras, quien obtiene del obispo, Dr. Balanzá, que se le añada al nombre de la cofradía “Y DE LOS MAYORES DOLORES DE MARÍA SANTÍSIMA”. Con fecha 3 de diciembre de 1955, habiendo recogido la antigua tradición de la devoción de la novena de la Dolorosa juntamente con el propósito de sacar en procesión un paso con una imagen de la Virgen de los Dolores para lo cual se encargó una imagen de vestir al taller de “Carvallido” en Santiago de Compostela, que reproducía una estampa procedente de Navarra, tierra natal del entonces obispo auxiliar de Lugo Dr. D. Antonio Ona de Echave. Es esta imagen la que en la actualidad se encuentra en la iglesia de la conventual de San Francisco de Lugo.
En 1959 se nombra nuevo Hermano Mayor a D. Manuel Taboada Salgado que es unos años después sustituido por D. José López Buíde. En estos años se llevan a cabo las gestiones para la construcción de la carroza, que es la mayor de las que desfilan en la Semana Santa Lucense. Está realizada en madera de castaño con tallas del mismo material, luce al natural con partes de pan de oro, tallas de los apóstoles y los símbolos de la pasión. Para la procesión de Ntra. Sra. de los Dolores se le añadían unos aditamentos especiales para realzar la imagen.
El año 1964 se redactaron unos nuevos estatutos siendo aprobados con fecha 24 de enero de 1964 por el Dr. D. Antonio Ona de Echave a la sazón obispo de Lugo (En fechas recientes se han reformado nuevamente para adaptarse a la realidad actual de la Iglesia).
Será por estos años cuando la hermandad desfile en dos fechas importantes de la Semana Santa; la primera el Viernes de Dolores y la segunda el Viernes Santo. Añadiremos que la procesión del Viernes de Dolores dejó de celebrarse a finales de los años 60.
A lo largo de los 22 años siguientes serán asimismo presidentes D. Jesús Cora y D. Juan Manuel Vidal Pardo, pasando en la década de los 80 por tiempos muy difíciles y complicados hasta el año 1986 en que D. Ramón Basanta Piñeiro recoja el testigo y se reorganice la cofradía. Hoy esta cofradía goza de una muy buena salud y con motivo del cincuenta aniversario se planteó recuperar algunas de las antiguas tradiciones de la Semana Mayor Lucense. Entre ellas destaca la recuperación del paso del Cristo Yacente que utiliza la propia hermandad en el hermoso auto sacramental del Descendimiento en el convento de los Franciscanos la Tarde del Viernes Santo, y entronca en su estilo y diseño (es una imagen portada en andas) con las utilizadas a partir del siglo XVII. También esta cofradía, en unión con la asociación cultural “María Castaña”, trajo de nuevo a las calles de Lugo los “Calvarios” en la noche del Jueves Santo, y en el año 2007 recuperó la antigua tradición de la procesión de la Dolorosa, en la tarde del Domingo de Ramos. Éste es un hecho importantísimo en nuestra historia, pues con esta recuperación puede decirse que la ciudad de Lugo cuenta con la Semana Santa documentada más antigua de Galicia.
La sede de la cofradía está situada en el convento de los Franciscanos de Lugo. Viste cada cofrade hábito con ropón de color negro, guantes blancos y faja roja, capa de color blanco con distintivo del Santo Sepulcro, capuz de color negro con pectoral blanco cargado con el Sagrado Corazón de María y los siete dolores representados por siete dagas, tiene además un distintivo de ojal de plata con la cruz del Santo Sepulcro cargada del corazón de María con las siete dagas.
Además los hermanos mayores tienen una venera de plata con cordón negro con el distintivo del Santo Sepulcro y el corazón con las siete dagas, en orla tracería normanda. Se finaliza la descripción con los emblemas de etiqueta. Con placa de igual configuración a la venera y banda de color rojo, como imagen corporativa utiliza la hermandad un pendón y un estandarte en negro con bordados de oro y plata que representa la Cruz del Santo Sepulcro y los emblemas de la pasión.
Se organiza el paso procesional del modo siguiente: primero la cruz de los Dolores, que es una hermosa pieza de orfebrería de bronce, y con el ánima de ébano, después los tambores, en medio de los hermanos, que desfilan con varales de madera terminados en una Tau de hierro al más puro estilo tradicional gallego que nos hace revivir los momentos de las antiguas “Alarmas” -cuando los hermanos acudían a la voz de auxilio de un semejante-, sigue un portacruz que lleva la cruz del descendimiento, recuerdo de la antigua hermandad lucense de la Vera Cruz relacionada con la V.O.T, y de los penitentes que durante siglos desfilaron por las calles de nuestra ciudad. Siguen también los niños, futuros cofrades y continuadores de la tradición y después el paso del descendimiento con el magnífico grupo escultórico. Lo sigue a unos metros el paso del Cristo Yacente a hombros de los hombres del cuerpo de la Policía autonómica para cerrarlo el pueblo en general. La cofradía hace el mismo recorrido que el resto de las hermandades que participan en la procesión del Viernes Santo saliendo de su sede en la Plaza Mayor, de aquí baja a paso lento por la adyacente Plaza del Alférez Provisional -donde antaño se ubicaron los palacios del Deán y de las dignidades-, hacia la Plaza de Santa María lugar donde se concentrarán todos los pasos procesionales que concurren a esta convocatoria. Allí se reúnen organizándose los pasos de la manera que recuerdan los relatos de la pasión de Ntro. Sr Jesucristo. Tras llegar al fondo de la Plaza Mayor los pasos procesionales pertenecientes a la V.O.T. (Santo Sepulcro y Virgen de la Soledad) salen los pasos procesionales recorriendo en primer lugar la Plaza Mayor para llegarse después a la Calle de la Reina, y por ésta a la Plaza de Santo Domingo, continúa después por la Calle de San Marcos, donde existía hasta mediados del siglo XIX la iglesia dedicada al Santo Evangelista, así como su cementerio contiguo -desaparecidos a raíz de la construcción del edificio que hoy es sede de la Diputación Provincial-, recorre después las calles del ensanche de los años ‘30 y ‘40 que vieron renacer a muchas de las cofradías que hoy desfilan: así por la calle Montevideo a la de Bolaño Ribadeneira, para acabar en la plaza de Santo Domingo, lugar situado entre las antiguas conventuales de Santo Domingo y San Francisco, donde se despiden de los pasos del Santo Sepulcro y de la Virgen de la Soledad en las inmediaciones de la capilla de la Tercera Orden de San Francisco. Después se encamina en silencio por la Calle de la Reina al convento de San Francisco donde se recoge tras concluirse los actos.
Como ya hemos apuntado en líneas precedentes, el año 2007, la hermandad del Desenclavo ha recuperado la antigua tradición (al menos existente desde el siglo XVII) de sacar en procesión a la Virgen de los Dolores el domingo de Ramos, acompañada de las Sras. Camareras de la Virgen de los Dolores, las cuales visten la tradicional mantilla.
B.- COFRADÍA DEL BUEN JESUS.
El nombre completo de esta hermandad es “Episcopal y catedralicia cofradía del Buen Jesús”, a la que habría que añadirle por el nombre adoptado el calificativo de “Antigua” pues lleva, sin lugar a dudas, el nombre de la devoción más antigua propia de la Semana Santa lucense que ha dejado su impronta hasta en la toponimia de nuestra ciudad. No obstante sus orígenes hay que situarlos, como bien nos señala D. José Molejón, en la Semana Santa de 1946, cuando el Canciller Secretario del obispado Sr. D. Miguel Novoa Fuentes, hace un llamamiento a los hombres de la ciudad para crear una Cofradía que incluiría entre sus fines el dar un culto especial a la imagen del Buen Jesús que se venera en el trascoro de la Catedral y de cuyo culto público en la Semana Santa lucense anterior a la exclaustración tenía el Dr. Novoa buena constancia. Esta idea cristalizaría de una forma evidente en el año 1949. Precisamente en el mes de febrero de dicho año se presentaban al Ilmo. Sr. Novoa Fuentes (Obispo auxiliar que después fue de Santiago de Compostela y por aquel entonces Canónigo Magistral de la Catedral lucense) los personajes que son considerados como los auténticos fundadores de la hermandad; entre ellos estaban los señores D. José A. López Rodríguez, D. José María Traveso Bello y D. Inocencio Fraga Losada, los cuales hacían las veces de Presidente, Secretario y Tesorero, a los que acompañó el Sr Novoa Fuentes como primer consiliario de la dicha hermandad.
Se ve que firmes y seguros fueron desde un principio los primeros pasos de esta cofradía en el hecho de que en la Semana Santa de 1949 desfilaría por las calles de la ciudad de Lugo utilizando las andas de la imagen de San Froilán y una tarima donde se colocó la hermosa talla del Buen Jesús existente en el trascoro de la Catedral de Lugo. Esta bellísima talla nos es debida a la mano de uno de los escultores más afamados del neoclasicismo español- Francisco Javier Meana - que realiza este trabajo para la Catedral lucense en 1804. Esta primera salida traería a la memoria a más de algún lucense los relatos escuchados de sus mayores cuando el Ecce Homo de la Soledad salía en la procesión del Buen Jesús o de “los Caladiños” de ese mismo lugar de donde ahora lo hacía, pero con la imagen del trascoro de la Catedral.
Ese año de 1949 había tenido lugar la primera Junta General, en concreto el 11 de marzo, dándose a conocer la primera directiva oficial de la hermandad así como rindiéndose un agradecimiento especial a la cofradía del Desenclavo. En esta Junta General también se dieron a conocer los estatutos que serían aprobados ese mismo año. También se acordó entonces el hábito que habían de vestir los cofrades, sería éste de color morado, como lo había sido el antiguo hábito de los cofrades del Ecce Homo, con capuz blanco (el pequeño capuz de esta cofradía recuerda también la antigua capucha de los “Nazarenos”), fajín blanco, guantes blancos, cíngulo amarillo, zapatos negros y llevan en sus manos ciriales de bastón con tulipa isabelina de cristal. El emblema de la cofradía estará formado por una corona de espinas con una columna látigo y escalera, a la que se le añadirá la cruzespada de Santiago por la vinculación especial de muchos de sus primeros cofrades con el ejército de Tierra y en concreto con el cuerpo de caballería.
El 5 de abril de 1950 desfila por primera vez con la nueva carroza encargada para tal fin. Es de madera de castaño y lleva hermosas tallas en todo su perímetro. Fue en este año cuando por primera vez se unió a la procesión del Viernes Santo.
De esta cofradía también partió la idea de la fundación de otra que llevase por nombre de “las Siete Palabras” que sería con el tiempo el germen para la fundación de la cofradía del Santo Cristo del Perdón y de Ntra. Sra. de la Piedad.
Para este hecho “prestaron” a una de sus cabezas más relevantes, al farmacéutico D. Raimundo Pillado. Esta nueva cofradía conseguirá salir al año siguiente sacando la imagen barroca del Cristo Crucificado que se venera en el coro de las hermanas Agustinas Recoletas de Santo Domingo, en un impresionante Vía Crucis que recorrió las calles más céntricas de Lugo.
Un hito importante en la historia de esta cofradía lo marca la fecha del 17 de marzo de 1951 en que la Junta general ordinaria da a conocer las actividades llevadas a cabo durante el año, entre las que se encontraban la adquisición de una imagen de vestir a los talleres “Santarrufina” de Madrid. Se trataba de un Nazareno que talló el maestro valenciano D. Francisco Sanz. El hábito del nazareno también fue bordado en terciopelo morado con seda natural y bordado en oro de primera ley, como también lo fueron el estandarte y las banderas con el lema INRI. Asimismo también fueron adquiridas dos hermosas carrozas con andas doradas construidas en el taller vivariense de D. José Otero. También se compraron dos figuras del mismo tamaño y proporción que el Buen Jesús. Éstas representan a un soldado romano y a un sayón en actitud de azotar y desdicen un poco del conjunto al que acompañan.
El 21 de marzo, miércoles santo de 1951, desfila procesionalmente la cofradía del Buen Jesús con las nuevas carrozas y con los pasos tal y como podemos verlos todavía en la actualidad. Salió de nuevo el Viernes Santo día 23 de marzo, acompañando los pasos de la procesión del Santo Entierro. Esto sería así de aquí en adelante pero en 1952 se modificó el día de la salida de la procesión y se acuerda salir el día 8 de abril del susodicho año, pero ya no lo hizo el miércoles santo, sino que fue el martes santo. En este año también se adquirió una sobre anda para realzar la imagen central del Buen Jesús. Esta pieza no desmerece de las anteriores, está realizada en madera de castaño y tratada con fondo de bol para la fijación de los panes de oro. Este trabajo fue obra asimismo del entallador vivariense Sr. Otero quien percibió por tal obra la cantidad de 5.308 pesetas de la época. Es precisamente en este año de 1953 cuando la cofradía del “Cristo del Perdón” se ve acompañada por la cofradía del “Buen Jesús” en el Vía Crucis penitencial celebrado el miércoles por no haber podido desfilar la del Buen Jesús el día anterior. Añadir que esta circunstancia les causó el sobrenombre popular de “os Molladiños”.
Siguiendo al P. Molejón en su obra “Las cofradías de la Semana Santa lucense”, sabemos que hasta el año 1970 se celebraron Juntas Generales ordinarias y extraordinarias con alternativa regularidad siempre y cuando era necesario algún cambio en la marcha de la cofradía. Fue un auténtico Vía Crucis lo que padecieron estas directivas durante los años 80, fueron momentos muy duros que llegaron a obligar a suspender su salida en los años 1986 y 1987. La hermandad pasa momentos muy difíciles a pesar de que hombres de la talla del coronel de las Heras y Juan José Vivancos Puente están al frente de la misma, pero al final preparan un cambio dentro de la misma que será el revulsivo necesario para salvar la situación. Así se consigue salir el año 1988, en que dimite en pleno la Junta directiva que lo venía siendo desde el año 1970. A partir de este momento se reforman los estatutos y se llega a la actualidad gozando de una vida de hermandad que trasciende lo puramente propio de la Semana Santa.
Ya hemos mencionado el atavío propio de la hermandad, señalar que se completa su representación vexicológica con dos estandartes de tipo figurado que recuerdan a los usados en el siglo XVI por diversas hermandades a lo largo de la geografía española. También se han reformado los dos Lábaros que se han rehecho utilizando como en la antigüedad el bronce. Estos lábaros, figuran con las águilas de Roma y el S.P.Q.R. de las antiguas legiones de las que penden dos colgaduras con el lema INRI. Los Hermanos mayores llevan una capa blanca con el emblema de la cofradía, cruzespada de Santiago cargada con corona de espinas, columna y flagelo. Se organiza la procesión que sale el martes Santo con los pasos del Buen Jesús y el Nazareno, delante de los cuales abriendo paso, va la Cruz Catedral, y los ciriales, en medio de las filas algunos penitentes portan cruces de madera en recuerdo de los nazarenos de la antigua Semana Santa lucense.
Sale esta procesión el martes Santo de la Catedral por la puerta principal en la plaza de Pío XII y recorre las calles de la Catedral, Pza. de Santa María, Pza. del Alférez Provisional, Pza. Mayor, Calle de la Reina, Pza. de Santo Domingo, Calle del Progreso- antes de José Antonio y primitivamente Carril das Campás- para continuar por la Calle de Juan Montes a la Reina y, por delante del Ayuntamiento, a la plaza Mayor -donde en los últimos tiempos se le canta una saeta- para proseguir a la Pza. de Pío XII por el itinerario antedicho. Desde hace unos años acompañan a esta cofradía miembros de la Brigada Aerotransportable con escuadra de gastadores, guiones de compañía y banda de guerra que dan al acto una especial brillantez.
C.- COFRADÍA DEL SANTO CRISTO DEL PERDÓN Y NTRA SRA DE LA PIEDAD.
Durante el Vía Crucis celebrado en la Semana Santa del año 1950 el martes Santo, en el que participaban todos los miembros de la Junta de cofradías y llegados a la estación en que el redentor muere en la cruz, comienza su andadura la cofradía del Santo Cristo del Perdón. Tiene este emotivo momento dos elementos que queremos señalar. El primero es el lugar donde ocurre este hecho: en los umbrales del convento de las madres Agustinas, cuya devoción por la Virgen de las Angustias, o también de la Piedad recordada juntamente con la imagen del Cristo crucificado que preside todo el año su coro conventual y que en otro tiempo había salido en procesión por las calles de Lugo. Era este Año Santo de 1950, el “Año del Perdón”, el que había de ver nacer a esta cofradía en la que se veía también cristalizada la antigua tradición rural del rezo de los calvarios con las devociones conventuales de raigambre urbana del Vía Crucis.
Fue nombrado primer consiliario de la cofradía el P. Ferro Martínez, persona a la que debe tanto la Semana Santa lucense, y presidente de la hermandad D. Raimundo Pillado Díaz. Desde un principio tomará a su cargo la organización del Vía Crucis penitencial del martes santo y el Sermón de las Siete Palabras, así como la asistencia a la procesión general del viernes Santo.
Desfila por primera vez por las calles de Lugo en la Semana Santa de 1951 utilizando la antigua imagen del crucificado existente en el convento de las Agustinas de Santo Domingo y la carroza que el ejército del aire tenía en Rozas, que ya había sido utilizada por parte de la hermandad del Desenclavo. Será precisamente en este año y en concreto el 3 de septiembre de 1951 cuando la cofradía acepte la siguiente denominación: COFRADÍA DEL SANTO CRISTO DEL PERDÓN Y NUESTRA SEÑORA DE LA PIEDAD. Todo se precipita este año pues el 11 de noviembre de 1951 se muestra la traza que el Sr Otero, de Viveiro, ha hecho para una carroza de madera de castaño y nogal, carroza cuyo importe ascenderá a la cantidad de 16.000 pesetas. Al año siguiente se presentan al prelado los estatutos de la hermandad que con fecha 21 de febrero de 1952 serán leídos y estudiados. También se presentan en estas fechas diversos diseños de la vestimenta de los cofrades e incluso se presenta el modelo vexicológico de la cofradía consistente en un estandarte con el lema IN CRUCES SALUS que será bordado por las Madres Concepcionistas de Viveiro en el año 1956.
El miércoles Santo del año 1952 se estrena la nueva carroza, portando la antigua talla del Cristo Crucificado que será sustituido por otro, tallado por el escultor de Santiago de Compostela D. Francisco Aldrey. Esta imagen representa a un Cristo Crucificado de 1:70 m de altura cuyas trazas son tan logradas que sobrecogen al paso del conjunto en la noche del miércoles santo. El día 30 de marzo de 1953, a las 7:30 de la tarde, es bendecida la nueva imagen que el 2 de abril, miércoles santo, saldrá por las calles de Lugo por vez primera escoltada por miembros de la 240 Comandancia de la Guardia Civil de Lugo.
En 1954 se piensa añadir al desfile procesional una imagen de la Virgen María, que es encargada también al escultor Sr. Aldrey. Esta imagen es bendecida el día 26 de abril de 1954. Se elige para el momento una representación de Ntra. Sra. de la Piedad, en actitud propia de la también llamada de las “Angustias” y que en Lugo ha tenido de siempre especial devoción por ser una de las imágenes titulares de la orden Agustina y asimismo es titular de la parroquia de Santa María de Guimarey en el ayuntamiento de Friol, donde existe un hermoso santuario que tuvo en tiempos pasados sonada romería. Después de la reforma litúrgica de la Semana Santa (1955) quedando el Sábado Santo sin los llamados Oficios Matutinos, por traslado de la Vigilia Pascual a la noche del Sábado al Domingo, se ideó un Vía Crucis en que tomaba parte solamente este paso procesional, realizándose este acto a las ocho de la mañana en la Plaza Mayor.
En la Semana Santa de 1956 se estrenará el estandarte, confeccionado en hilos de oro por las Madres Concepcionistas de Viveiro y con varales hechos por el joyero lucense Sr Regüela.
Los cofrades visten hábito negro con capuchón rojo figurando en el pectoral el emblema de la cofradía, cruz con paño cruzado, todo bordado y ribeteado en rojo. Se ciñen con cordón franciscano y usan guantes negros. Llevan varales de madera con cantoneras y cruces de metal cromado que causan un especial ruido al avanzar los pasos procesionales.
Se organiza la procesión que sale el Miércoles Santo con los cofrades en dos filas flanqueando las dos carrozas con sus respectivos grupos escultóricos. A la cabeza marcha el hermoso estandarte de la hermandad. Sale de la Catedral por la Plaza de Pío XII, y recorre la calle de la Catedral, Pza. de Santa María, Pza. Alférez Provisional, Pza. Maior, calle Reina -donde se rezan las siete primeras estaciones del Vía Crucis-, Pza. Santo Domingo haciendo estación delante del convento de las Agustinas, para volver por el mismo camino a la Calle de la Reina donde se realiza el rezo de las estaciones restantes para regresar, por el camino descrito con anterioridad, a la Catedral. Acompañan estos pasos también al Santo Entierro en la procesión del Viernes Santo.
D.- COFRADÍA INFANTIL DE “LA ENTRADA DE JESÚS EN JERUSALÉN”
Esta cofradía es conocida a nivel popular como “La Borriquita”
Nos dice de ella D. José Molejón en su libro “Las cofradías de Semana Santa de Lugo” lo siguiente: “la cofradía infantil lucense de la “Entrada de Jesús en Jerusalén” conocida vulgarmente como de “la Borriquita”, comienza sus primeros tanteos organizativos en el año 1943 con los niños de las Catequesis de la Parroquia de S. Froilán de Lugo.
El Domingo de Ramos de dicho año, llevando en andas portadas por niñas, vestidas de azul y rosa, la imagen del Niño Jesús, desfilan procesionalmente por algunas calles de la feligresía.
Como esta procesión fue todo un éxito, comenzó a madurarse la creación de una Cofradía Infantil para el domingo de Ramos, con todos los elementos, lo más parecidos posibles a la Entrada de Jesús en Jerusalén”.
Dos entusiastas mujeres lucenses, las hermanas Lourido serán en realidad las auténticas organizadoras de este paso procesional que contaría con niños ataviados a la manera de soldados romanos.
D. José Fernández Núñez, cura párroco que fue de San Froilán de Lugo, elaboró los primeros estatutos que fueron presentados al Sr. Obispo Dr. Balanzá y Navarro en 1945.
Esta procesión siguió teniendo como paso principal hasta el año 1950 el Niño Jesús que era llevado en andas por los propios niños, siendo el 18 de marzo de 1951 el año que desfilara por primera vez el paso procesional que se guarda en la parroquial de la Milagrosa en Lugo. Este paso es obra del escultor compostelano Manuel Miranda y se inspira bien a las claras en el paso homónimo compostelano.
En principio esta procesión salía la tarde del Domingo de Ramos, pero por iniciativa del Sr. Obispo D. Antonio Ona de Echave cambió la hora pasando a unirse al cortejo organizado en la catedral tras la solemne bendición de ramos y palmas en la mañana del Domingo de Ramos.
Los atuendos de los niños cofrades son de dos maneras, la primera con uniforme romano -centuria de honores y banda de cornetas y tambores- y la segunda, de hebreos- con timbales y varas de madera-. El Portaestandarte y Hermano Mayor viste alba blanca con escapulario con emblema de la entrada triunfal bordado en oro sobre fondo rojo, con laureles y palmas.
Se organiza la procesión del modo siguiente: primero los soldados romanos seguidos por el paso procesional, detrás los hebreos con timbales y las filas con sus ramos y palmas, después el Sr Obispo con el Cabildo catedralicio y señores sacerdotes, Junta de cofradías y pueblo en general. Recorren procesionalmente las plazas de Santa María, Alférez Provisional y Mayor, para proseguir por la calle de la Reina a la Pza. de Santo Domingo, de allí por la calle del Conde de Pallares a la Plaza Mayor, Pza. Alférez Provisional Y Pza. de Santa María para regresar a su lugar de procedencia.
La cofradía de la Entrada Triunfal también acompaña, al igual que el resto de los pasos procesionales pertenecientes a las hermandades lucenses, a la procesión del Santo Entierro en la tarde del Viernes Santo.
E.- INSIGNE COFRADÍA DE LA STMA.VIRGEN DE LA ESPERANZA DE LUGO.
De entre las devociones de mayor raigambre en Lugo está la Esperanza, pero ante este hecho hay que hacer un considerando especial, y es que la Esperanza tiene dos vertientes y cada una de ellas se encuadra en momentos distintos de la vida de la Virgen María. La Esperanza es además una virtud que se representa con la figura de un áncora, ancla que vemos representada en la mesa de altar de la capilla de Ntra. Sra. de la “O” en la Catedral de Lugo (añadiré que la Virgen de la O, o de la Expectación del Parto, es una Virgen de la Esperanza). Allí podemos ver la susodicha ancla sumada a su vez del corazón atravesado por la espada que nos recuerda las palabras del anciano Simeón y de la profetisa Ana. Huelga decir que a este altar acuden las madres que esperan el nacimiento inmediato de sus hijos para pedir la intercesión de la Virgen y este hecho en sí forma parte de nuestra historia que comienza precisamente con un niño desahuciado y un padre que hace una promesa a la Virgen, continuando la historia con la curación del pequeño y el cumplimiento de la promesa por parte del agradecido progenitor quien tras un periplo donde abundaron los sinsabores, al final vio cómo un proyecto de nueva cofradía iba tomando forma. Sería el paso titular el de Nuestra Señora de la Esperanza y su imagen representaría, no a la Virgen que espera el nacimiento del redentor, sino aquella que, llamándose Macarena o Esperanza de Triana, espera el nacimiento a la Vida Eterna.
Estamos pues en el año 1951 y un año más tarde en febrero de 1952 ya se ha incrementado el número de apoyos a la iniciativa, encargándose un pequeño guión, aún usado en la actualidad bordado en oro con el emblema de la cofradía, trabajo que realizan las monjas Salesas de Lugo. Se prepara la nueva hermandad para acompañar el viernes Santo la procesión del Santo Entierro, pero una lluvia torrencial impedirá que salga esta cofradía a la calle por vez primera. Un hecho importante va a marcar decididamente la historia de esta cofradía, será que el 6 de noviembre de 1952 el Sr Ministro de Marina comunicaba aceptar para la Armada Española el nombramiento de Hermano Mayor Honorario, según comunicación que le habían cursado el 28 de octubre anterior. El primero de diciembre del mismo año la Señora Marquesa de Villaverde, hija del entonces Jefe de Estado, acepta ser nombrada Camarera Mayor de la Virgen.
El año 1953 se encarga la talla de la imagen procesional que será realizado por el tallista de Santiago D. Ángel Rodríguez Puente. En la Junta directiva de 14 de marzo de 1953 se da por recibida la imagen, que es de vestir y tiene tallados en un solo bloque el rostro y las manos. Para la confección de la carroza se utilizó el chasis de un vehículo militar. El atavío de la Virgen se preparó en un tiempo récord, incluido el hermoso manto de terciopelo verde que luce en su desfile procesional y que lleva bordado el emblema de la Virgen, consistente en un ancla de oro sumada de un corazón carmesí atravesado por daga de acero y con puño dorado flanqueado por dos ramos de laurel.
Ese mismo año saldría a la calle. Era el día 30 de marzo del año 1953 e iba acompañada por gran número de autoridades civiles y militares. Durante el recorrido hizo una primera parada delante de la cárcel donde el coro de reclusos cantó una Salve, (durante muchos años y con motivo de esta procesión salían en libertad algunos reclusos que iban acompañando el paso de la Virgen proporcionándoseles un hábito para mantener su anonimato), también hacía una pausa delante del Seminario de Lugo donde la Scola Cantorum interpretaba una composición de arte sacro.
En este año de 1953 también se encarga la corona para la Esperanza a la casa José Cordón de Salamanca. Para la confección de dicha corona se emplearon 3 kg. de plata. También en este año el 19 de noviembre de 1953, el Sr Ministro de Marina recibió en nombre de la Armada Española el Título de Hermano Mayor honorario.
En el año 1957 y por acuerdos tomados por la Junta General de los días 14 de febrero, 2 de abril y 5 de noviembre, se acordó adquirir un nuevo paso que representase la Oración de Jesús en el Huerto. Este paso fue realizado en cartón piedra por el imaginero compostelano D. Ángel Rodríguez Moure copiándolo del célebre paso de Salcillo, pero algunos años más tarde y a causa de un tremendo aguacero el paso quedó totalmente inservible. No obstante, durante el año de 2007 fue recuperado de nuevo utilizando una nueva talla.
El primer itinerario que realizará la cofradía será: Plaza de Ángel Fernández Gómez, Campo Castillo, Prisión Provincial (lugar donde tenía la emotiva ceremonia de indulto de algún preso), Avenida de Ángel López Pérez -delante del Seminario Diocesano-, calle Obispo Aguirre, fondo de la Plaza Mayor, Plaza de Santa María, Buen Jesús, Plaza del Campo, Rúa Nova, Plaza de la Soledad, Santo Domingo, Calle de la Reina y finalizar en la Plaza de Ángel Fernández Gómez, donde tenía, como tiene lugar, los emotivos actos de recogida de la hermandad. Este recorrido se modificó notablemente con ocasión de las obras de reforma de la Plaza de Santa María y más tarde se ha vuelto a reformar, así como las paradas que hacía el cortejo a lo largo de su periplo procesional.
El año 1974 ocupó la Presidencia de la Armada, en la procesión del Lunes Santo, el Ministro de marina Excmo. Sr D.Gabriel Pita da Veiga. Desde este año acompaña la imagen el Guión del extinto Ministerio de Marina en la procesión del Viernes Santo.
En los últimos años la carroza sufrió algunas reformas, siendo la más importante las que se realizaron en el Arsenal Militar de Ferrol y que imprimieron a la carroza un aire profundamente marinero.
El Guión de la Hermandad de la Esperanza luce las siguientes corbatas honoríficas: Pontificia, Estado Mayor de la Armada, Xunta de Galicia, Capitanía General del Ferrol, Diputación Provincial de Lugo, Comandancia General de Infantería de Marina, Tercio Norte de Infantería de Marina, Cuartel de Instrucción de Marinería y Comandancia Militar de Marina. Además la Virgen luce la faja de gala del almirante D.Salvador Moreno Fernández y otras varias condecoraciones militares ofrendadas por los almirantes al jubilarse. La procesión de la Virgen de la Esperanza siempre contó con la máxima representación de la armada en la Zona Marítima del Cantábrico, cuyo último capitán general fue el recordado Excmo. Sr D. Fernando Martín Iborra, quien ya de jubilado engrosó un año las filas de cofrades como uno más.
Es costumbre en los últimos años el colocar a los pies de la Virgen una gorra de marino en recuerdo de los que dieron su vida en cumplimiento de su deber. Entre las gorras colocadas a sus pies en otros años señalaremos la del Almirante D.Cristóbal Colón de Carbajal, descendiente del descubridor de América y asesinado en atentado terrorista.
La indumentaria de los Cofrades de la Esperanza está compuesta por un ropón de color blanco con botones forrados de Verde, faja de color verde manguitos y guantes blancos, capuz de color verde que lleva bordado en el pectoral la divisa de la hermandad consistente en un ancla sumado de un corazón atravesado por una daga y sendos ramos de laurel que lo flanquean a derecha e izquierda. Hace algunos años cada cofrade portaba un curioso farol que iba suspendido por una cadena de un pequeño mástil, hoy se ha suprimido tan engorroso artilugio por un varal blanco sumado de una cruz con el emblema serigrafiado.
Sale esta cofradía en procesión por las calles de Lugo el Lunes Santo, desde la iglesia de Santiago, antiguamente conventual de monjas dominicas de Santa María “a Nova”. Se organiza la procesión del modo siguiente: primero la cruz de la hermandad con maceros (las mazas de plata fueron obsequio de la Xunta de Galicia), después los hermanos en dos filas con los pasos en medio de ellas, el de la Virgen va escoltado por escuadra de gastadores del Tercio Norte de Infantería de Marina, detrás el almirante de la base de Ferrol y su estado mayor, Junta de cofradía, autoridades civiles y militares, banda de música del Tercio Norte y compañía de honores mixta con tropas de marinería e infantería de marina. Hasta no hace muchos años el desfile procesional era mucho más vistoso, pues abría el cortejo una banda de cornetas y tambores con timbaleros del Tercio Norte de infantería de marina que, unido esto a las tres compañías del mismo cuerpo, formalizaban un cortejo de gran tamaño y vistosidad.
En la actualidad al igual que antaño la cofradía, que es la única que en su recorrido incluye partes urbanas situadas fuera del recinto amurallado, sale del casco amurallado por la puerta del Campo Castillo “o de la Cárcel” haciendo el tradicional recorrido extramuros y penetrando por la puerta del Obispo Aguirre, para encaminarse al Círculo de las Artes donde, como es costumbre desde hace algunos años, se recita un poema; continúa la procesión por la Calle de los Clérigos (la Canónica de la Edad Media) para continuar por la Plaza de Pío XII y Calle Catedral hasta la Plaza de Santa María, de allí por Alférez Provisional a la Plaza Mayor y por su recorrido tradicional hasta recogerse por la Plaza de Ángel Fernández Gómez, donde tiene lugar el rezo de la Salve Marinera y de la Oración del Mar que es uno de los momentos más emotivos de la Semana Santa Lucense.
F.- COFRADÍA SACRAMENTAL.
Siendo Lugo una ciudad que en su escudo de armas recuerda el Sacramento de la Eucaristía, que tiene de una manera permanente expuesto en su Catedral todos los días del año, a excepción del espacio que media entre la tarde del Jueves Santo y la madrugada del Domingo de Resurrección, sería algo extraño el no contar con una cofradía Sacramental y ésta tendrá su constitución el día 20 de febrero de 1963 dentro de una reunión celebrada en el Palacio Episcopal.
El fundamento de esta cofradía partía de la idea de trasladar, con la mayor solemnidad posible, la sagrada forma al monumento tras los oficios preceptivos del Jueves Santo. Para ello se pensó en sacar la sagrada forma por las calles de Lugo en una carroza que representa a los apóstoles y a Jesús sentados a la mesa en la última cena, sobre la mesa se coloca el hermoso templete de plata cincelada que cobija la sagrada forma depositada en el cáliz gótico al que líneas atrás hemos hecho mención. Para la confección del paso procesional del que fueron artífices los talleres de los Hermanos Alsina de Madrid, se derrochó gusto y medios saliendo a la calle una hermosa obra de arte en la que trabajaron los escultores Gerardo Moranto, José Castro Llamas, Antonio Reyes, Francisco Quesada y Manuel Fernández, y como decoradores: María Delgado, José Pozo, Alfonso Sánchez, Ignacio Beorlegui y Francisco Gijón. De carpinteros trabajaron: Manuel Pereda, Guillermo Santalla y Juan Fernández bajo la dirección del proyectista Ricardo Hidalgo, que proyectó los motivos realizados en madera, plata y bronce.
Por otra parte, y en lo que respecta a los hábitos de la hermandad, se logró un resultado magnífico inspirándose en los hábitos de las órdenes militares: de color blanco crema, borlones de lo mismo y bordado sobre la manga la custodia con la imagen de la fe que aplasta las herejías.
Sobre la carroza, como hemos comentado en otras líneas, se coloca un hermoso templete estrenado en el Corpus Christi del año 1914. Se trata de una obra realizada en los talleres de orfebrería de Félix Granda Buylla de Madrid en un estilo eclecticista que no por ello deja de ser elegante. La pieza está realizada en plata de su color natural con partes sobredoradas, de grandes dimensiones. Adopta la forma de un tabernáculo sustentado en una base circular de la que parten órdenes de columnas pareadas cubiertas de fina filigrana; soportan estas columnas la cúpula guarnecida de querubines y las Virtudes entre las que destaca la Fe que lo corona enarbolando una cruz cuajada de pedrería. En la base de las columnas figuran los apóstoles y sendos pebeteros sustentados por tenantes cubiertos con mantos ricamente labrados que se humillan ante la magnificencia de lo custodiado en la parte central.
Esta carroza desfila por las calles de Lugo con el templete, en la tarde del Jueves Santo, por singular privilegio concedido por la Santa Sede a la basílica lucense. Lleva en tal desfile sendos fanales de bronce colocados en las cuatro esquinas -que se sustituyen el Viernes Santo, con motivo de la procesión del Santo Entierro en que solía salir este paso sin el templete superior -. Sus antorchas, quemando incienso, dibujan colores de llamas azules y verdes en la noche lucense.
Se organiza esta procesión de una manera curiosa pues durante su desarrollo se une al antiguo acto del “Encierro” el cual se ha adaptado a las maneras actuales. Primeramente se coloca la Sagrada Forma en el Expositor mientras suenan los acordes de la “Marcha Real” para acto seguido formarse la comitiva en la Plaza de Pío XII. Antaño iba delante de esta procesión un curioso artilugio consistente en una especie de pabellón con ruedas festoneado de cenefas de hilo de oro y coronado de una campanilla que iba anunciando el paso de la Sagrada Forma. Este artilugio era conocido como “Conopeo Insignia” y recordaba a aquellos pabellones que en la antigüedad antecedían el paso del cortejo real. Detrás va la Cruz Catedral con ciriales y dos monaguillos, con incensario y gabeta. Vienen después los cofrades en dos filas de flanqueo en torno al paso, hoy en día lo acompañan asimismo miembros de la Adoración Nocturna. Detrás el Sr. Obispo y dos Canónigos ricamente ataviados con sendos ternos bordados en oro, tras ellos la corporación municipal, con guardia de gala, maceros y bandera del Regimiento Provincial, y por último la banda municipal. Recorren las plazas y calles en torno a la Catedral así como el perímetro de la Plaza Mayor para llegar a la Plaza de Pío XII para después realizar el acto de colocación de la Sagrada Forma en el monumento, en la presencia del Sr. Obispo, Junta de cofradías, y autoridades civiles y militares encabezadas por el Excmo. Sr. Alcalde de la ciudad.
Dentro de los desfiles procesionales que se celebran dentro de la Semana Santa Lucense, concluir con el desfile del Santo Entierro, donde se juntan todas las cofradías de la Semana Santa Lucense convirtiendo las calles de la ciudad en una muestra de la tradición más profunda, por medio de obras de arte de gran valor. Esta procesión sale la tarde-noche del Viernes Santo desde la Plaza de Santa María, para recorrer la Plaza Mayor, Calle de la Reina, Santo Domingo, Calle de San Marcos, Calle Montevideo, Calle Bolaño Ribadeneira, para llegar a la Plaza de Santo Domingo, lugar que ha visto estas celebraciones desde los lejanos tiempos del Renacimiento, entre los conventos de las órdenes mendicantes donde Franciscanos y Dominicos se afanaron desde siempre en preparar los actos del Triduo Pascual.
CONCLUSIÓN.
Como podemos ver, a lo largo de esta reseña de la Semana Santa Lucense, nos encontramos con unas fechas que marcan desde antiguo no solamente el devenir de la ciudad de Lugo, sino también el de todo su circundo, y no son como dicen algunos un invento copiado de otras latitudes en los años ‘40 del siglo XX. Son, por el contrario, la manifestación popular de masas más antigua de índole lucense, fruto de una evolución a través de los siglos. A día de hoy se han recuperado numerosas tradiciones antiguas, entre las que ocupa un lugar especial el Vía Lucis que hoy sustituye al antiguo Vía Crucis que acababa en el Sepulcro. Por el contrario, el Vía Lucis, termina con la Resurrección. Este Vía Lucis se reza la tarde del Viernes de Dolores por el adarve de la Muralla También se ha recuperado la procesión de los Dolores, el Domingo de Ramos por la noche, que nos trae recuerdos de la que en el siglo XVII organizaba la V.O.T.
Lugo, Octubre del 2007.
José Manuel Abel Expósito.

