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El Pan de San Antonio

Foto de noticia El llamado “Pan de San Antonio” o “Pan de los Pobres”, debe su origen a uno de los muchos milagros atribuidos por la religiosidad popular a San Antonio de Padua en los años posteriores a la construcción de la Basílica que contiene sus restos mortales en la ciudad italiana de Padua.

San Antonio de Padua fallece el día 13 de junio del año 1231. En el año 1263 su cuerpo es exhumado y trasladado a la citada Basílica paduana.

Pocos años después, tiene lugar el siguiente suceso prodigioso:

Un niño pequeño que había sido dejado solo en las cercanías de un gran recipiente lleno de agua, cae accidentalmente dentro del mismo y termina ahogándose.
Inmediatamente, su madre recurre de manera desesperada a San Antonio de Padua y hace voto de dar a los más necesitados tanto trigo como pesa su hijo si el Santo media ante Dios para su resucitación.
La intercesión de San Antonio consigue que Nuestro Señor acceda a resucitar al pequeño gracias a la fe de la mujer en el Santo, y el niño vuelve de nuevo a la vida.

Desde entonces, la religiosidad popular que atribuye el milagro a San Antonio de Padua, fomenta y extiende por todo el orbe cristiano la devoción conocida como “pondus pueri” o “el peso del niño”, consistente en que los padres prometen con fin caritativo entregar a San Antonio el peso de sus hijos en pan, rogando su protección contra enfermedades y otros males.
Esta práctica de piedad fue disminuyendo durante la Baja Edad Media, acabando por desaparecer totalmente en el Renacimiento.
En el año 1890 renace otra vez esta costumbre gracias a la labor realizada por D. Antonio Locatelli, que consigue difundirla de nuevo en todo el mundo.
Hoy en día, adaptándose a las peculiaridades de nuestra época, pocas son las iglesias católicas que exponiendo para su veneración la imagen del Santo, no han situado junto a ella el correspondiente cepillo para “Pan de los Pobres” o “Pan de San Antonio”.

Con el nuevo siglo XXI, el “Pan de San Antonio” se ha convertido en un instrumento más de caridad cristiana hacia los pobres, desfavorecidos y marginados de nuestra sociedad, una clara señal del amor de Dios que debe guiar nuestras vidas.

Colabora en la medida de tus posibilidades y deja periódicamente tu limosna en el cepillo situado en la primera puerta de acceso al Convento, dentro de la Iglesia de los RR. PP. Franciscanos de Lugo. Una vez al mes el dinero es repartido entre los más necesitados de nuestra ciudad.

Que el Señor te lo pague.




Juan Gabriel Pérez Martín.
Vicehermano Mayor.
Cofradía del Desenclavo del Señor
y de los Mayores Dolores de María Santísima.


Ciudad del Sacramento, Corpus Christi, día de la caridad, del año 2008.