La devoción a Nuestra Señora de los Milagros de Saavedra
El día 24 de Mayo se celebra la festividad de Nuestra Señora de los Milagros de Saavedra en su santuario ubicado en el municipio lucense de Begonte. Multitud de devotos ofrecidos a la Virgen acuden peregrinando, muchos de ellos andando decenas de kilómetros, sin que la cambiante meteorología gallega les refrene en su empeño. Poco a poco se ha ido convirtiendo en uno de los santuarios marianos del noroeste de España que más devoción despierta entre los fieles. A lo largo de su historia, numerosos han sido los milagros atribuidos a la Mediación de Nuestra Señora de Saavedra.
Proemio
Han pasado ya diecinueve años desde que en el año 1989 comencé a peregrinar caminando todas las fechas cercanas al 24 de mayo al Santuario de Nuestra Señora de los Milagros de Saavedra, junto a la que entonces era mi novia y más tarde mi esposa y una querida amiga de ambos, partiendo desde la ciudad de Lugo. Desde ese tiempo todavía no hemos faltado a la cita anual ni una sola vez. Años después comenzó la peregrinación caminando de nuestra Cofradía y desde entonces pocos años han pasado sin que el peregrinaje a pie se hubiera realizado por ambos más de una vez. En el año 2006 llegamos a recorrer el camino cuatro veces a causa de la grave enfermedad de una buena compañera y amiga, que todo sea dicho, sobrevivió a la difícil situación. No caben más palabras o alabanzas apologéticas en defensa del lugar que nuestros propios pasos…
Los milagros de Nuestra Señora de Saavedra
El milagro es un hecho sensible realizado por Dios sobre las fuerzas de la naturaleza; es, por lo mismo, un hecho que no procede de las fuerzas de la naturaleza, sino que Dios lo hace por sí, sea valiéndose de otra causa instrumental, pero que la naturaleza no lo haría, con las fuerzas que tiene dadas por Dios. Que el milagro sea posible, a ningún católico le es permitido negar. Con su prodigioso tesoro de verdades dogmáticas, en el Magisterio de la Iglesia de Enrique Denzinger publicado en 1963 por la Editorial Herder, el Papa Pío IX define infaliblemente:
“1813 - 4.[De la demostrabilidad de la revelación. ] Si alguno dijere que no puede darse ningún milagro y que, por ende, todas las narraciones sobre ellos, aun las contenidas en la Sagrada Escritura, hay que relegarlas entre las fábulas o mitos, o que los milagros no pueden nunca ser conocidos con certeza y que con ellos no se prueba legítimamente el origen divino de la religión cristiana, sea anatema [cf. 1790].” (pág. 420).
Los católicos sabemos que antes que María es Jesucristo; que María lo debe todo a Jesucristo; que si vamos a María es para llegar a Jesucristo; que en tanto es María nuestra esperanza en cuanto ella nos lleva a Jesucristo; que Jesucristo gusta mucho de que se vaya a Él por María, y, en fin, que Dios nos da todas las gracias por medio de la Virgen María, no porque sea necesario, sino porque así lo quiere Jesús con el fin de honrar a su Madre. En la traducción del Enchiridion Symbolorum de Enrique Denzinger antes citada, el Papa León XIII define infaliblemente:
“De la Bienaventurada Virgen María, medianera de las gracias.
[De la Encíclica Octobri mense, sobre el rosario, de 22 de septiembre de 1891].
1940 a - ... De ahí, no menos verdadera y propiamente es lícito afirmar que de aquel grandioso tesoro que trajo el Señor – porque la gracia y la verdad fue hecha por medio de Jesucristo [Ioh. 1, 17] – nada se nos distribuye sino por medio de María, por quererlo Dios así; de suerte que a la manera que nadie se acerca al supremo Padre sino por el Hijo, casi del mismo modo, nadie puede acercarse a Cristo sino por su madre.
[De la Encíclica Fidentem, sobre el rosario, de 20 de septiembre de 1896].
... Ella es de quien ha nacido Jesús [Mt. 1, 16], es decir, verdadera madre suya y, por esta causa, digna y muy acepta medianera para el mediador.” (pp. 456 y 457).
Una vez explicadas previamente estas dos cuestiones de nuestra católica fe, podemos pasar a narrar alguno de los principales milagros atribuidos por la tradición popular a la Mediación de Nuestra Señora de Saavedra, todos ellos ocurridos en el tiempo durante la Edad Contemporánea, por lo que pueden ser considerados como de veraz constatación a tenor de la exigida validación actual:
- 1º. Perpetrada la invasión francesa de España, en la denominada fuera de nuestras fronteras como Guerra Peninsular y en nuestra patria conocida como la Guerra de la Independencia Española, una incursión saqueadora de la caballería ligera napoleónica practicaba alguna de sus frecuentes razias por las comarcas cercanas a la ciudad de Lugo sin más objeto que el botín. La pronta llegada de la noche obliga a la batida a buscar un acomodo para pernoctar los hombres y los animales cuando realizaba su correría en las cercanías del Santuario de Nuestra Señora de los Milagros de Saavedra. Una vez a las puertas del templo, los soldados invasores, custodios de las ideas liberales emanadas de la Revolución Francesa que abolieron formalmente en su nación el trono y el Altar de Dios Nuestro Señor, demostrando nuevamente sus preceptos ideológicos inspirados en el odio a la Iglesia Católica, deciden profanar el sagrado lugar alojando en el interior de la iglesia sus caballerías como si de una vulgar cuadra se tratara. Cuando intentan penetrar con sus bestias al interior del Santuario se produce el hecho trascendental de que, pese a las reiteradas insistencias, los franceses no consiguen hacer entrar a ninguno de sus caballos en la morada de Nuestra Señora y la sacrílega felonía nunca llega a consumarse, prueba, según la religiosidad popular, de la protección divina del lugar.
- 2º. Después de una noche de embriaguez, un grupo de hombres que había compartido su vicio juntos, se pelean y todos los demás acaban asesinando a uno de ellos. Como la víctima trabajaba de criado para el señor de Villaguisada, los criminales deciden dejar el cadáver a las puertas del corral de su amo, esperando que las sospechas recaigan sobre el mismo ya que tenía fama de hombre decidido. Y así sucede, cuando la Justicia llega, una vez realizadas las pertinentes investigaciones y al ser falsamente acusado por los verdaderos autores del crimen, se dictamina llevar preso al señor pese a que éste en todo momento se declara inocente. Antes de la fecha del juicio, en la que según todos los indicios va a ser condenado a una severa pena, pide ir a orar ante la imagen de Nuestra Señora de los Milagros de Saavedra, gracia que se le concede. En el trayecto de ida al santuario, mientras pasa por el camino real a la altura de una fuente situada en el lugar conocido por Fontetián perteneciente a la parroquia de Santa María Saavedra, que por aquel entonces ya era considerado como “a fonte da Virxen”, el reo pide permiso para beber en la misma, a lo cual los guardianes acceden, y una vez hecho, los grilletes que lo sujetan se abren cayendo a sus pies. Rápidamente los carceleros vuelven a encadenar al preso que, prendido nuevamente, continua siendo conducido como antes en dirección a la iglesia de Saavedra. En el interior del templo, postrado con reverencia a los pies de la imagen de la Milagrosa Virgen, al comenzar a invocar las primeras gracias, el señor de Villaguisada vuelve por segunda vez a ser despojado trascendentalmente de sus férreas ataduras, quedando así demostrada, para perplejidad de sus viles acusadores, la inocencia de su causa sin necesidad del juicio de los hombres y prueba, según la religiosidad popular, del milagro divino dado por la Mediación de Nuestra Señora de los Milagros de Saavedra. En vista de los hechos, la autoridad retira la acusación y queda finalmente libre sin necesidad de celebrarse proceso alguno.
Tiempo después, como postrero acto de amor filial a la Virgen, le es concedido permiso al señor de Villaguisada para poder ser enterrado en el interior de dicha iglesia de Saavedra el día de su muerte. El óbito acaecido al cabo de varios años, contó con una concurrida comitiva de entierro que cubría una distancia de tres kilómetros. El lugar elegido donde espera el Supremo Juicio de Dios, fue cerca del altar de Nuestra Señora, a su mano izquierda.
- 3º. En otra ocasión, una vez más durante la Guerra de la Independencia Española, el ejército francés saqueaba el territorio. Alertados los feligreses de la parroquia de Santa María de Saavedra de la próxima llegada del invasor, un grupo de ellos decide preservar de la rapiña napoleónica la corona de Nuestra Señora. La premura de tiempo les obliga a tener que ocultarla en un acomodo poco seguro, debajo de unas simples hojas secas, en el lugar cercano al Santuario conocido con el topónimo de “As Revoltas”. Pese a todo, la meticulosa búsqueda de los franceses, conocedores de la existencia de la corona, resulta infructuosa y no logra dar con la misma. La tradición nos cuenta que el registro se hizo especialmente intenso en las cercanías del precario escondite, pero que la corona nunca llegó a correr verdadero peligro ya que los soldados ni siquiera examinaron el visible montón de hojas, otra prueba más, según la religiosidad popular, de la protección divina de todo lo relacionado con el lugar. Tras su marcha, los lugareños recuperaron la corona de Nuestra Señora de los Milagros de Saavedra y la volvieron a colocar sobre la cabeza de la imagen de la milagrosa Virgen.
- 4º. La imagen de Nuestra Señora de los Milagros de Saavedra es la protagonista del último de estos trascendentales hechos. Un incendio declarado en un pajar situado en la era de la casa llamada “Do Pozo” cercana al santuario de Saavedra, amenaza con extenderse a cinco almiares que tenían la paja con el grano. La magnitud de la llamas impide atajar el fuego a los propietarios, que ven impotentes como peligra la vital cosecha de grano de todo el año. Uno de los miembros de la familia se acerca apresuradamente a la casa Rectoral aneja al templo y muy angustiado, ruega al párroco que le deje sacar de la iglesia la imagen Nuestra Señora de los Milagros para que sirva de protección. Una vez obtenido el permiso, rápidamente lleva entre sus brazos la imagen a la era incendiada y nada más llegar la Virgen al lugar el viento cambia de dirección, remitiendo el mal que causaría la propagación del fuego y probando nuevamente, según la religiosidad popular, el milagro divino dado por la Mediación de Nuestra Señora de los Milagros de Saavedra.
La III Asamblea General del Sínodo de los obispos celebrada en Roma durante el año 1974 bajo el tema general de “La evangelización en el mundo contemporáneo”, aborda la problemática relativa al fenómeno de la religiosidad popular, valorándola como una de las posibilidades para evangelizar el mundo de hoy. En los documentos sinodales se llegan a destacar los elementos de esta forma de religiosidad tales como: “las devociones populares, la recepción de los cuatro sacramentos de la vida, la frecuencia de confesión y comunión, el culto a los santos, a la Virgen María, algunas manifestaciones como misiones populares, pastoral de santuarios y peregrinaciones, y los cultos tradicionales.”
El Santuario de Nuestra Señora de los Milagros de Saavedra
Según lo indicado por el canon 1230 del Código de Derecho Canónico “Con el nombre de santuario se designa una iglesia u otro lugar sagrado al que, por un motivo peculiar de piedad, acuden en peregrinación numerosos fieles, con aprobación del Ordinario del lugar.”
El Santuario de Nuestra Señora de los Milagros de Saavedra está situado en la parroquia de Santa María de Saavedra, término municipal de Begonte, partido judicial de Villalba, provincia de Lugo y diócesis de Mondoñedo – El Ferrol. Durante las últimas décadas se ha ido afianzando como uno de los de mayor importancia dentro del peregrinaje a santuarios marianos de la región gallega y el más concurrido de esta zona de nuestra geografía provincial.
La iglesia donde radica, en la feligresía de Saavedra, fue remodelada en los últimos tiempos a base de materiales constructivos actuales y funciona al mismo tiempo como parroquia diocesana. Consiste en una sencilla fábrica de nave única con capilla lateral, presbiterio y espadaña o campanario de una sola pared con dos vanos sin sustentáculo. Una imagen de Santa María patrona de la parroquia preside su altar mayor. La imagen de Nuestra Señora de los Milagros se expone a la veneración de los fieles durante todo el año en otro altar, de madera tallada con cuatro columnas y arco de medio punto, situado del lado del Evangelio. Se trata de una imagen de vestir, en la línea barroca de búsqueda del realismo, de tamaño inferior al natural, con cabello humano y portando al Niño Jesús en su mano izquierda. En el área de la capilla mayor se conserva adosada a su muro izquierdo una antigua lápida funeraria del siglo XVI cuyo texto epigráfico identifica a D. Roi Gonzalez de Ribadeneira Sabedra y su esposa Dª. Violante de Losada como los tras ella enterrados.
En la actualidad se celebran en el mismo tres festividades especiales de advocaciones marianas encomendadas:
- El día 24 de Mayo, la festividad de Nuestra Señora de los Milagros.
- El día 8 de septiembre, la festividad de Santa María, patrona de la feligresía.
- El tercer o cuarto domingo de septiembre, la festividad de la Virgen de las Angustias.
La festividad de Nuestra Señora de los Milagros de Saavedra el día 24 de mayo
Aunque la tradición popular remonta sus orígenes a principios del siglo XIX durante la Guerra de la Independencia Española, esta festividad no empieza a celebrarse organizadamente hasta los primeros años del siglo siguiente propiciada materialmente por un grupo de devotos de la Virgen residentes en la comarca.
Si bien es cierto que en torno a la fecha de la festividad de Nuestra Señora de los Milagros el día 24 de mayo es cuando mayor afluencia de devotos se reúne en el Santuario, durante todo el resto del año acuden numerosos fieles ofrecidos que no pertenecen a la parroquia a los oficios religiosos, debido a que la mediación de la Virgen se considera efectiva en cualquier época del calendario.
El santuario ha irradiado su nombre incluso a otras regiones vecinas de nuestra geografía nacional. A la gran romería festiva del día 24 de mayo no sólo acuden fieles devotos gallegos ofrecidos, también se trasladan en autobuses grupos de asturianos y castellano-leoneses. Una significativa proporción de los peregrinos de las villas cercanas y de Lugo capital se acercan caminando en esa fecha sea cual sea la climatología. Los devotos ofrecen su peregrinaje por sí mismos o por otros fieles rogando la concesión de la gracia solicitada a La Milagrosa. Entre otras suelen pedirse:
- El favor de la Virgen ante una enfermedad humana.
- El favor ante las perturbaciones de espíritu.
- La protección para los nasciturus.
- La protección para los recién nacidos.
- La protección para los que se van a casar.
- La protección para los recién casados.
- La protección para los viajeros.
- La protección durante el Servicio Militar o en tiempo de guerra.
- La protección de las cosechas y de los animales.
Los numerosos exvotos de cera, muletas, mortajas, cabellos, etc. que son entregados como ofrenda a lo largo del año a Nuestra Señora de los Milagros de Saavedra, hacen palpable el agradecimiento de sus devotos y la gran cantidad de favores recibidos, siendo todos ellos expuestos en el pórtico situado a la derecha de la iglesia parroquial el día de su festividad, en atención a lo prescrito por el canon 1234 del Código de Derecho Canónico que viene a regular que: “§ 2. En los santuarios o en lugares adyacentes, consérvense visiblemente y custódiese con seguridad los exvotos de arte popular y piedad.”
Ritos y prácticas de piedad popular, de participación conjunta o individual, fomentadas en el Santuario de Nuestra Señora de los Milagros de Saavedra
Según lo indicado por el canon 1234 del Código de Derecho Canónico “§ 1. En los santuarios se debe proporcionar abundantemente a los fieles los medios de salvación, predicando con diligencia la palabra de Dios y fomentando con esmero la vida litúrgica principalmente mediante la celebración de la Eucaristía y de la penitencia, y practicando también otras formas aprobadas de piedad popular.”
Entre las prácticas aprobadas de piedad popular que los peregrinos realizan durante el camino o en el mismo Santuario de Nuestra Señora de los Milagros de Saavedra, fomentadas por Nuestra Santa Madre la Iglesia, podemos distinguir entre las hechas conjuntamente con los sacerdotes y otros fieles devotos y las de participación individual. Al primer grupo pertenecen:
1º. La Santa Misa.
El día de su festividad y en las fechas cercanas a la misma se celebran desde las seis de la mañana numerosas misas oficiadas por sacerdotes de las feligresías limítrofes e incluso de Lugo capital. Entre una y una y media de la tarde tiene lugar la misa solemne cantada que es oficiada por varios sacerdotes. Por la tarde continúan hasta la llegada de la noche.
En el transcurso del año se celebran en el santuario numerosas misas especiales ofrecidas por fieles devotos, así como las ordinarias de la comunidad parroquial a las que en la práctica suelen sumarse los ofrecidos por los más diversos motivos.
El horario de éstas últimas es el siguiente:
Domingos y festivos, a las doce y media del mediodía.
Laborables, en el verano a las ocho y media de la tarde; el resto del año al atardecer.
2º. La procesión general.
Se celebra después de la misa solemne cantada y consiste en dar una vuelta alrededor del santuario. La imagen de Nuestra Señora de los Milagros de Saavedra es portada a hombros en una sencilla anda por feligreses de la parroquia acompañados por jóvenes del lugar que llevan el pendón de las Hijas de María.
3º. La novena.
Haciendo coincidir el final con la fecha de la festividad, todos los años tiene lugar una novena en honor a Nuestra Señora de los Milagros de Saavedra en su templo. En la misma participa un elevado número de fieles devotos, muy superior al asistente habitualmente a los restantes cultos parroquiales celebrados durante todo el año. Consiste en el rezo del Santo Rosario, la celebración de la Santa Misa con homilía, la lectura de Salmos acerca de la Virgen, el rezo de oraciones para cada día y oraciones generales y las peticiones a la Virgen por parte del feligrés.
(Como nota de interés para las cofradías penitenciales de Semana Santa de la ciudad de Lugo, tengo el placer de informar que durante varios años consecutivos, a finales de la década de los años ochenta y principios de la de los noventa del pasado siglo XX, dicha novena estuvo a cargo de mi muy querido amigo, el M. I. Sr. D. José Molejón Rañón, Canónigo de la S. I. Catedral B. de Lugo, que en su día fue también Capellán de nuestra hermana Cofradía Episcopal y Catedralicia del “Buen Jesús” y Coordinador General de la Junta de Cofradías de Semana Santa de la ciudad de Lugo, puesto en el que tuve el privilegio de compartir servicio con él durante todo el tiempo que lo ostentó en mi función de Secretario General. Un fraternal abrazo.).
En el segundo grupo estarían incluidas:
1º. El dar vueltas en torno al Santuario.
Después de su participación en la Santa Misa, muchos fieles devotos, especialmente mujeres, acostumbran dar una o más vueltas alrededor del Santuario rogando la concesión de la gracia solicitada a Nuestra Señora de los Milagros de Saavedra. Son diversas las formas de realizar dicha circunvalación, unos van andando descalzos, los más van a pie pero calzados, unos pocos lo hacen de rodillas; es común a todos ellos portar una pequeña imagen de la Virgen, velas encendidas o exvotos de cera.
2º. El ritual de contacto denominado “poner el santo”.
En el pórtico situado a la derecha del Santuario dos feligreses de dedican a lo que comúnmente se denomina “poner el santo”. Consiste básicamente en hacer una cruz encima de la cabeza del devoto con una pequeña imagen de Nuestra Señora de los Milagros de Saavedra, el cual a su vez la besa dejando una limosna, mientras el ponente recita una de las dos jaculatorias siguientes:
“La Virgen de los Milagros te conceda la salud del alma y la salud del cuerpo. Amén.”, o
“A Virxen dos Miragres te libre de tódolos males.”.
3º. El ritual de contacto denominado “tocar la imagen”.
En tiempos pasados los devotos solían tocar la imagen de Nuestra Señora de los Milagros de Saavedra con pañuelos, estampas u otras prendas, procediendo a continuación a besar y pasar por algunas partes de su cuerpo la prenda en cuestión. Hoy en día, debido a los tumultos en los que podía peligrar la imagen de la Virgen, son los feligreses encargados de portar la imagen o de “poner el santo” los únicos que realizan este ritual con las prendas entregadas previamente por los fieles.
4º. El beber o llevar agua de la fuente.
En la fuente situada en lugar de Fontetián a unos trescientos metros de distancia del Santuario de Nuestra Señora de los Milagros de Saavedra, los devotos de antaño acudían a beber o llevar agua en botellas para sus hogares. Hoy en día pocos fieles siguen realizando esta práctica, en parte por desconocimiento de la localización del lugar, en parte por desconocimiento de los hechos acaecidos allí al señor de Villaguisada.
Son comunes a ambos grupos:
1º. El acudir caminando desde el lugar de origen.
Antiguamente las peregrinaciones se realizaban caminando hasta los Sagrados Lugares con fin purificador, buscando intencionadamente el devoto su sufrimiento físico, aspecto muy valorado por la ascesis cristiana encaminado a la liberación del espíritu y el logro de la virtud. Debido a la espectacular revitalización de la fe católica y las prácticas de piedad popular sucedida en España durante las décadas de los años cuarenta y cincuenta del pasado siglo XX, hasta hace pocos años era común ver haciendo el camino del Santuario a numerosos fieles ofrecidos a la Virgen con los pies descalzos o de rodillas, aunque hoy en día es extraño encontrar alguno debido a la racionalización de la práctica religiosa y el hedonismo imperante en nuestra sociedad. No obstante, cada año que pasa son más numerosos los peregrinos que acuden caminando desde su lugar de origen, sobre todo de Lugo capital, a la iglesia de Saavedra.
2º. El rezo del Santo Rosario y otras oraciones diversas y la entonación de cánticos de alabanza.
En el transcurso del viaje camino del Santuario, a pie o en vehículo, en solitario o en grupo, los peregrinos suelen realizar, a viva voz o meditando, muchas de las devociones comunes a los lugares marianos, especialmente el rezo del Santo Rosario y el cántico de la Salve Popular.
En este caso concreto puede servir y recomendarse a todos los fieles lo estipulado en el canon 663 del Código de Derecho Canónico referente a las obligaciones de los institutos religiosos y de sus miembros, que dice que todos ellos “§ 4. Tributarán un culto especial, también mediante el rezo del santo rosario, a la Virgen Madre de Dios, modelo y amparo de toda vida consagrada.”.
Por último, tan solo me resta informar que, avalando todo lo dicho anteriormente, en el capítulo cuarto de la segunda sección de la segunda parte del nuevo Catecismo de la Iglesia Católica se trata de la religiosidad popular en los siguientes términos:
“ La religiosidad popular.
1674 Además de la liturgia sacramental y de los sacramentales, la catequesis debe tener en cuenta las formas de piedad de los fieles y de religiosidad popular. El sentido religioso del pueblo cristiano ha encontrado, en todo tiempo, su expresión en formas variadas de piedad en torno a la vida sacramental de la Iglesia: tales como la veneración de las reliquias, las visitas a santuarios, las peregrinaciones, las procesiones, el vía crucis, las danzas religiosas, el rosario, las medallas, etc. (cf. Cc. de Nicea II: DS 601; 603; Cc. de Trento: DS 1822).
1675 Estas expresiones prolongan la vida litúrgica de la Iglesia, pero no la sustituyen: “Pero conviene que estos ejercicios se organicen teniendo en cuenta los tiempos litúrgicos para que estén de acuerdo con la sagrada liturgia, deriven en cierto modo de ella y conduzcan al pueblo a ella, ya que la liturgia, por su naturaleza, está muy por encima de ellos” (SC 13).
1676 Se necesita un discernimiento pastoral para sostener y apoyar la religiosidad popular y, llegado el caso, para purificar y rectificar el sentido religioso que subyace en estas devociones y para hacerlas progresar en el conocimiento del Misterio de Cristo (cf CT 54). Su ejercicio está sometido al cuidado y al juicio de los obispos y a las normas generales de la Iglesia (cf CT 54).
La religiosidad del pueblo, en su núcleo, es un acervo de valores que responde con sabiduría cristiana a los grandes interrogantes de la existencia. La sapiencia popular católica tiene una capacidad de síntesis vital; así conlleva creadoramente lo divino y lo humano; Cristo y María, espíritu y cuerpo; comunión e institución; persona y comunidad; fe y patria; inteligencia y afecto. Esa sabiduría es un humanismo cristiano que afirma radicalmente la dignidad de toda persona como hijo de Dios, establece una fraternidad fundamental, enseña a encontrar la naturaleza y a comprender el trabajo y proporciona las razones para la alegría y el humor, aun en medio de una vida muy dura. Esa sabiduría es también para el pueblo un principio de discernimiento, un instinto evangélico por el que capta espontáneamente cuándo se sirve en la Iglesia al Evangelio y cuándo se lo vacía y asfixia con otros intereses (Documento de Puebla, 1979, nº 448; cf EN 48).”.
Algunas de las muchas oraciones, cánticos y poemas dedicados a Nuestra Señora de los Milagros de Saavedra
Oración
¡Oh Virgen de Los Milagros!
Como peregrino esperanzado, acudo confiadamente a Ti, en este Santuario de Saavedra, donde otorgas sin cesar las gracias y dones celestiales a tus fieles devotos.
¡Oh Madre de Dios y Madre mía!,
sé que en mis penas y en mis dolores serás la Consoladora,
la que ponga el remedio a todos mis males
y la gran Protectora en todas mis necesidades.
¡Oh Madre y Señora mía!,
desde tu altar de Saavedra, del que dispensas tantos milagros,
oye mis súplicas y haz que sea siempre fiel imitador de tu divino Hijo,
El Salvador y redentor nuestro.
Amén.
Jaculatoria
Nuestra Señora de los Milagros de Saavedra
Rogad por nosotros.
(Tres Avemarías).
Oración
¡Oh Madre Milagrosa!
Como peregrino que ansía afianzar más su esperanza,
vengo a este Santuario de Saavedra,
testigo de tanta fe y amor,
y hogar donde dispensas sin cesar los dones celestiales a tus devotos.
Al aclamarte hoy con la advocación Nuestra Señora La Virgen de Los Milagros,
muéstranos a Jesús,
haz que seamos tus fieles hijos,
auténticos discípulos del Señor,
que siempre nos lo ofreces como El Salvador y Hermano nuestro.
Amén.
Jaculatoria
Nuestra Señora de los Milagros de Saavedra
Ruega por nosotros.
(Tres Avemarías).
Cántico
Vos sois sol y luna hermosa
de más alta luz origen
ruega por nosotros, Virgen Reina
y Madre Milagrosa.
En este lugar dejaste
tu imagen consoladora,
en Saavedra ¡oh, gran Señora!
parece que señalaste
el punto donde enseñaste
ser vos sola Milagrosa.
Al señor, al pordiosero,
como a todos los que lloran
si con fe tu amparo imploran
con un fervor verdadero,
le entregará todo entero
tu corazón generoso
si eres inocente, serás dichoso
Cuando al impío francés
profanar quiso este templo
llevó gran lección y ejemplo
sujetándole los pies.
Para que conozca quién es
la que es grande y poderosa.
Devuelves la libertad
que pide con ansiedad
de rodillas a tus plantas
al que gime prisionero.
Y sus cadenas quebrantas
con virtud prodigiosa.
En este mismo lugar
han visto con excelencia
que por vuestra sola presencia
los incendios se apagaron.
Escucha, pues, tu cantar,
Madre mía, bondadosa.
Poesía
¡Miña Virxe de Saavedra
viñente ver de escapado
mentras o centeio medra
na luz do Maio amainado!
¡Na alma traio soidá
no corazón una aurora!
¡Ti reinas na Terra Chá!
¡I eu son labrego, Señora!
(Como nota de interés para las cofradías penitenciales de Semana Santa de la ciudad de Lugo, el autor de estos últimos versos, el fallecido poeta lucense Manuel María, era sobrino del sacerdote D. José M. Fernández Núñez q.e.p.d., Párroco de la Parroquia de San Froilan de la ciudad de Lugo y fundador y primer Moderador de la Cofradía Infantil de la Entrada de Jesús en Jerusalén “La Borriquita”, junto con mis queridísimas “abuelas adoptivas” las hermanas Dª. Ofelia Lourido Ferreiro q.e.p.d. y Dª. Rosita Lourido Ferreiro, tres grandes ejemplos de virtudes cristianas. Un beso muy fuerte para ambas).
Dirección y número de teléfono del Santuario de Nuestra Señora de los Milagros de Saavedra
Santuario de Nuestra Señora de los Milagros de Saavedra.
Santa María de Saavedra.
27830 Begonte – Lugo
(España).
Teléfonos: 982 16 36 61 – 982 17 02 41.
Juan Gabriel Pérez Martín.
Vicehermano Mayor.
Cofradía del Desenclavo del Señor
y de los Mayores Dolores de María Santísima.
Ciudad del Sacramento, mayo, mes de María, del año 2008.


