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A principios de los años 40 renace la actual Semana Santa lucense

Foto de noticiaSerie de dos artículos publicada en el diario “La Voz de Galicia” los días 4 y 5 de abril de 2007 cuyo autor es el Vicehermano Mayor de la Cofradía del Desenclavo del Señor y de los Mayores Dolores de María Santísima, Juan Gabriel Pérez Martín

La actual Semana Santa lucense no ha sido siempre tal y como la conocemos hoy en día. Este nuevo periodo de esplendor que actualmente vivimos inicia su gestación en 1937 y se presenta en sociedad en 1942, consolidándose durante esta década y la siguiente. Pero antes de profundizar en todo esto, se impone obligatoriamente hacer un breve repaso de su historia desde los inicios para una mejor comprensión.
La representación escénica y el culto público de los principales misterios de la vida de Cristo fueron introducidos en el pueblo cristiano de todo el orbe por la Orden Franciscana. Con anterioridad al siglo XVII, los claustros del antiguo convento de San Francisco son el escenario en los días de Semana Santa de las principales ceremonias de la ciudad. Las devociones fomentadas por los franciscanos, como la de la Virgen de la Soledad, sirven de germen de las futuras procesiones cuando, conforme al orden litúrgico y al modo introducido en otras ciudades, se las desposee del carácter que tenían dándoles la expresión propia de la calle. Gradualmente, la responsabilidad de la organización de las celebraciones empieza a trasladarse de la Orden de Menores (PP. Franciscanos) a la Venerable Orden Tercera de San Francisco (VOT). Desde el momento de máximo esplendor de la VOT lucense que comienza con la inauguración en 1698 de la capilla de la Soledad, propiedad exclusiva de la Orden, todas los desfiles procesionales son organizados con las debidas licencias únicamente por los terciarios, partiendo siempre de la mencionada capilla. En el convento se seguirán celebrando otras antiquísimas ceremonias propias de la Semana de Pasión, como el Acto del Desenclavo. Las procesiones existentes en la antigua Semana Santa lucense fueron tres, enumeradas a continuación por orden de aparición: la del Santo Entierro, la de la Virgen de la Soledad y la de la Virgen de los Dolores. La Procesión del Santo Entierro se celebraba con anterioridad a 1840 (fecha de la primera fuente escrita de que se dispone) todos los días de Viernes Santo, saliendo ininterrumpidamente desde este periodo hasta la implantación de la Segunda República, régimen político durante el cual fue suspendida en los tres años de gobierno de la izquierda a causa de la persecución religiosa. Idéntica cronología puede aplicarse a la Procesión de la Virgen de la Soledad, que discurría en silencio la noche de Viernes Santo, y a la Procesión de la Virgen de los Dolores, que se organizaba con anterioridad al año 1885 el Domingo de Ramos, como broche final de la Novena en honor a la Santísima Virgen de los Dolores que hasta ese momento solía celebrarse en la Capilla de la Soledad de forma que terminase siempre ese día; a partir de la citada fecha, la VOT acuerda que dicha novena comience siempre el jueves de la cuarta semana de Cuaresma para hacer coincidir su término con el propio día de Viernes de Dolores. Al sumarse la ciudad de Lugo al Bando Nacional desde los inicios de la Guerra Civil Española, en 1937 se restablece definitivamente la Procesión del Santo Entierro el día de Viernes Santo. Los lucenses tendrán que esperar hasta 1951 y 1965 para volver a ver desfilar nuevamente las procesiones de la Soledad y de los Dolores.
El factor determinante del nuevo renacer que se empieza a vivir a comienzos de los años 40, junto con la efervescencia religiosa del momento, es la llegada al convento franciscano del P. Miguel Quecedo, nuevo Guardián elegido en el Capítulo Provincial de 1941 y Consiliario de la VOT, quién desde el primer día se fija como meta engrandecer la Semana Santa lucense con la fundación de todas las cofradías penitenciales posibles, la adquisición de nuevos pasos y la salida de más desfiles.
En el periodo de unos pocos meses, Fray Miguel consigue reunir un grupo de seglares, principalmente oficiales del ejército, que en 1942 serán los primeros 12 penitentes con capuz, que portando a hombros las imágenes del Cristo Yacente y de la Virgen de la Soledad, desfilan por las calles de Lugo en la Procesión del Santo Entierro. Había nacido la Hermandad del Santo Entierro que 5 años después, con la adquisición del paso titular, se rebautizaría como Cofradía del Desenclavo del Señor, primera de las tres cofradías que en esa década se crearon.


A finales de los años 40 se consolida la actual Semana Santa lucense.

La primera cofradía que se erige canónicamente en la ciudad de Lugo, es la Cofradía del Desenclavo del Señor y de los Mayores Dolores de María Santísima en 1947. Desfila siempre la tarde y la noche de Viernes Santo acompañando las procesiones del Santo Entierro y de la Virgen de la Soledad. En 1948 se estrena el paso del Desenclavo del Señor que es el de mayor tamaño de todos los existentes en la Semana Santa lucense. Su fundador fue el P. Franciscano Miguel Quecedo Ortega y el primer Hermano Mayor el capitán de Caballería y abogado Ignacio de Otto y Torra.
A continuación se legaliza la infantil Cofradía de la Entrada Triunfal de Jesús en Jerusalén, conocida popularmente como de “La Borriquita”, que con anterioridad había presentado en 1945 sus estatutos. Hasta 1962 salía la tarde del Domingo de Ramos, año en que empieza a sumarse al Cortejo Litúrgico que parte de la Catedral por la mañana después de la Bendición de los Ramos. El espléndido paso titular se adquiere en 1951 por 50.000 pts. Sus fundadores son las hermanas Ofelia y Rosita Lourido Ferreiro y el P. José María Fernández Núñez. El hecho de que en sus filas desfilen solamente niños, la mayor parte de los cuales se incorporan con más edad a otras cofradías, la convierte por derecho propio en el principal vivero de nuestra Semana Santa: ¿Qué niño lucense no ha salido alguna vez en La Borriquita?
En 1949, la Cofradía del Desenclavo cede parte de sus cofrades, oficiales del ejército en su mayoría, para ayudar a fundar la Episcopal y Catedralicia Cofradía del “Buen Jesús”, que es aprobada el 1 de diciembre. Los primeros años celebra sus desfiles la tarde de Miércoles Santo. A partir de 1952 lo hará la tarde de Martes Santo. Además, desde el primer año de su creación, acompaña siempre a la Procesión del Santo Entierro. Porta como imagen titular la talla decimonónica del Buen Jesús que se venera en el altar trascoro de la Catedral. La carroza utilizada para completar el paso, tal y como hoy en día conocemos, junto con otra más y una imagen de vestir de Jesús Nazareno, fueron estrenadas en 1951. Sus fundadores fueron el Canónigo Magistral Juan Antonio Moreno Fuentes y el Comisario de Guerra Interventor militar José Antonio López Rodríguez. Como muestra de agradecimiento por el importante apoyo mostrado en el impulso inicial, la Cofradía del Desenclavo del Señor y su primer Hermano Mayor Ignacio de Otto ostentan los títulos de “Hermano Honorario Perpetuo” y “Hermano Mayor Honorario” de esta tercera cofradía por orden de antigüedad.
Como colofón a todos estos acontecimientos, el 2 de marzo de 1950 se crea la Junta de Cofradías de Semana Santa, compuesta por el Director y el Ministro de la Venerable Orden Tercera y por los Moderadores y Hermanos Mayores de las cofradías existentes, todos ellos bajo la presidencia del Obispo Diocesano. Su primer Coordinador General es el Canciller-Secretario del Obispado, Manuel Fernández Vázquez, y su Secretario General José María Traveso Bello, tesorero de la Cofradía del Buen Jesús. Con el tiempo, esta entidad acabará convirtiéndose en la principal encargada de dirigir todo lo relacionado con la Semana Mayor del Año Litúrgico en Lugo.
A partir de esa fecha y hasta la actualidad, la moderna Semana Santa lucense se irá completando poco a poco con la incorporación de otras tres nuevas cofradías creadas en 1951, 1952 y 1963 respectivamente: la Cofradía del Santo Cristo del Perdón y Nuestra Señora de la Piedad, la Cofradía de la Santísima Virgen de la Esperanza y la Cofradía Sacramental, y con el restablecimiento en 1955 por la decana Cofradía del Desenclavo del Señor, del conmovedor Acto del Desenclavo. Dicha ceremonia, perdida en 1834 con la exclaustración de la Orden Franciscana en Lugo, se celebra ininterrumpidamente desde su recuperación todos los Viernes Santo a las 6:30 de la tarde en la Iglesia de los PP. Franciscanos.


Juan Gabriel Pérez Martín.
Vice-Hermano Mayor de la Cofradía del Desenclavo del Señor y de los Mayores Dolores de María Santísima.