CARTA DEL OBISPO DE LUGO
Con motivo del día de la Iglesia Diocesana.
“Somos parte de una Iglesia que
acompaña y ayuda”
Queridos hermanos:
En la Iglesia tenemos el gozo de participar en una gran experiencia de unidad, que, gracias a nuestro Señor, sostiene cada día nuestra vida,
llenándola de esperanza y de sentido. El Evangelio que escuchamos, la cercanía y la ayuda fraterna que encontramos en él, nos hablan del infinito amor de Jesucristo a los hombres y nos hacen creíble.
La Iglesia nos acompaña en todos los momentos de nuestra existencia, cotidianos o extraordinarios, alegres o tristes; porque es nuestra Madre y en su seno hemos nacido a la fe.
Tanto en nuestra Diócesis, porción del pueblo de Dios presidida por el Obispo,
como en la parroquia a la que pertenecemos, experimentamos y celebramos el amor de Dios, que hemos de transmitir a todos os hombres con palabras y obras.
En estos momentos de profunda crisis económica, el acompañamiento y la ayuda de la Iglesia son una gran esperanza para cada uno de nosotros; pero también para una sociedad dolorida, que confía encontrar en los católicos acogida y escucha, acompañamiento y ayuda.
Por nuestro propio bien, y por el de quien busca en nosotros y en nuestras
comunidades una mano hermana, es necesario que permanezcamos y trabajemos unidos, poniendo en común los medios necesarios según las posibilidades de cada uno.
Todos tenemos que encontrarnos en la Iglesia en nuestra propia casa y colaborar económicamente en su sostenimiento. Manifestamos así nuestra pertenencia y nuestro compromiso eclesial, dando una forma concreta a nuestro amor mutuo y al prójimo.
El Señor, que muestra su generosidad con nosotros queriendo hacer suyas nuestra pobreza y hasta nuestra muerte, no dejará sin recompensa lo que cada uno puede hacer.
No dejemos nunca de confiar y encomendarnos a su misericordia.
+ Alfonso Carrasco Rouco.
Obispo de Lugo

